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sábado, 4 de septiembre de 2010

Mi camino hasta aquí (y VI)

Todos mis pensamientos empezaron a dirigirse a ella, y por primera vez en mi vida era consciente del trastorno obseso-compulsivo que sufrimos los enamorados. ¡Pero era tan bonito!

La invité de broma a ver una peli conmigo un domingo, como si recorrer 600km fuera un ratito. Recuerdo que me puse a ver la peli (romanticona hasta límites insospechados), con mis palomitas, y finalizando la peli mientras que lloraba no se si por la peli o por no tenerla cerca, empezó a sonar el teléfono y era ella.

- Ay, pues na, aquí llorando con la pelí.
- Pues nada, yo paseando por la playa, te quería proponer un teatro el próximo finde. Te vienes?
- Tengo curso, no se si voy a poder cambiarlo, pero lo voy a intentar, vale?

Pero el universó conspiró a su manera... la profe necesitaba mi ayuda y a cambio ese seminario me lo dió de forma particular. Y yo pude ir al encuentro de la niña. Pero, uh uh... qué nervios.... Eso implicaba quedarme en su casa!!! y dormir en su cama.... Oh dios!!. Mis mariposas!!!

Al llegar, primero quedamos con nuestra amiga común. Estuvimos meditando un rato, además con una meditación de título muy adecuado para ya ponernos en órbita: "meditación del corazón". Nos la estaba liando. Con chute amoroso metido entre pecho y espalda, cenamos todas juntas y luego nos fuimos nosotras dos a su casa.

Yo llevaba un regalito. Esa peli que no pudimos ver juntas y que hoy es nuestra peli:
http://www.youtube.com/watch?v=BKGAdE6wwTM


Esa noche no dormimos nada de la emoción. Estuvimos a oscuras y hablando toda la noche, una al lado de la otra... En un momento determinado, me puso su mano en mi corazón y me invadió tal sensación que no pude aguantar más, le declaré lo que sentía y, por primera vez en mi vida, era correspondida.

Como notas curiosas:
- todo sucedió 5 semanas antes de navidad (aprox), igual en la película...
- esa mañana me llamó mi mejor amigo, aquel al que me declaré en su momento para decirme que estaba saliendo con un chico, y no sabía qué hacer en algunos aspectos. Y claro, la guasa no pudo ser mayor...

Desde entonces han pasado casi 2 años.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Mi camino hasta aquí (V)

Nunca en mi vida me había planteado mi orientación sexual (y creo que tampoco a día de hoy lo he hecho).





Pero comencé con la curiosidad, sí como esa que mató al gato. Y vaya si lo mató.

Empecé a leer información (yo antes de embarcarme en cualquier cosa me lo empollo como si me fueran a examinar, jeje), entrar en algún chat/foro, intercambié algunos mails con chicas y poco a poco me fui metiendo en el mundillo. Yo decía alegremente, bah! a mi me da igual lo que la persona con la que comparta mi vida tenga entre "las patas".


Quedaba con mis amigas y me fijaba más en ellas, me confundía (enamoradiza que es una) y hablaba con ellas sobre mi sentir. La verdad es que me sorprendía la naturalidad con la que siempre trataba los temas, sobre todo al ver que en internet mucha gente había tenido problemas, o lo lleva oculto a sus contactos, familiares, etc. pero es que para mi no había diferencia, no buscaba nada en concreto, y tenía claro que me enamoraría de la persona.

Cinco meses antes en un curso, había hecho migas con una chica que posteriormente me enteré que era lesbiana y estaba bastante mal con su pareja, hasta que al final lo dejaron. La amistad poco a poco se fue haciendo más sólida, el contacto más frecuente. Y a las 3 semanas de "mi catarsis" me dí unas pequeñas vacaciones cerca de su pueblo, dado que yo iba de vez en cuando a ver a una amiga común y siempre aprovechabamos para quedar y tomar algo todas. 

En una de las ocasiones nos invitó a su casa a cenar, yo estaba radiante esa noche. Hoy entiendo el porqué: fue la noche que me enamoré de ella. 

Ya en la distancia... puesto que nos separaban 600km, comenzamos con cierto tonteo por mail y telefónico.

Tuve esos momentos de "¿me estoy enamorando? ¿y qué van a pensar los demás? Mmmm, y mis padres. ¿menudo lío, no?".... pero creo que me duraron exactamente 5 minutos. Me dije, "Tak, disfruta lo que estás sintiendo, qué más da lo que la gente diga... ¿es que acaso has hecho caso alguna vez del qué dirán?"

viernes, 27 de agosto de 2010

Mi camino hasta aquí (IV)


Toda mi búsqueda personal tenía que servir para algo. Pero para ello tenía que ser muy sincera conmigo misma, ya no podía seguir dando la espalda a la realidad. Tenía que enfrentarla y solucionar la situación.


Durante esa semana, viví una especie de catarsis. Fuí consciente de que no sólo los chicos de otras culturas y países venían a mi, sino que yo también los buscaba porque ellos no me rechazaban. Ahí estaba el quiz de la cuestión, y descubrir eso lo cambió todo. Me estaba engañando a mi misma. Y eso fue un duro golpe al corazón.

Comencé por dar de baja todas las cuentas en las páginas de contactos. Y volví otra vez a la observación de todo lo que se movía dentro de mi, mis pensamientos, mis condicionamientos, toda mi historia, como había llegado hasta ahí. No imaginaba como había podido quererme tan poquito, siempre me buscaba la vuelta hasta ese momento en el que lo ví todo claro.

Dejé de ocupar mi mente con los otros y me volqué en mis sensaciones y mis sentimientos. En sentirme bien conmigo misma. Mágicamente comencé a sentir todas las emociones a la vez en mi, sin catalogarlas, ni engancharme a ellas: amor, rabia, alegría, odio, ... Fue algo realmente bello, me encontraba embriagada, creo que hasta los colores eran más bonitos. Si desde luego tenemos la capacidad de auto-drogarnos con nuestra propia química, en ese momento lo que tenía era un chutazo de impresión :)


Paralelamente, una amiga no hacía más que "venderme" la magia de las relaciones lésbicas, que si era lo mejor del mundo, que si tal y cual.... que porque ella está con su novio muy a gusto que sino... ¡Yo no entendía nada! Yo aseguraba que no era lo que quería, pero tampoco me cerraba. Incluso en su momento la aprobación del matrimonio fue una celebración para mi, y no me tocaba en nada! Ni tenía conocidos cerca que fueran afectados por ello.


Siempre he tenido la mente muy abierta y he dicho "nunca digo que de este agua no beberé". Pero desde luego en ese momento de "apertura" en el que me encontraba, me sentía mucho más libre que nunca, incluso me dije ¿y por qué no?

lunes, 23 de agosto de 2010

Mi camino hasta aquí (III)


La gota que colmó el vaso, fue una cita a ciegas de una de las páginas de contacto. Estaba en una entrevista de trabajo, de la que salí 10 minutos tarde. Un chico africano me esperaba abajo. Mientras bajaba en el ascensor vi el móvil: 11 llamadas perdidas. Dios mío, pensé. Al llegar al punto donde se encontraba y nada más verme por primera vez, me recriminó la tardanza. Empezamos mal, y nos fuimos a tomar un refresco y a charlar. Fue una conversación muy animada, con temas muy interesantes, culturales, históricos, sociales... Me sentía muy a gusto conociendo al chaval, y comentamos que queríamos conocernos más, eso sí... yo le pedí por favor que fuera despacio, varias veces. Cuando decidimos irnos, comenté que me iba andando a casa (estaba a unos 30 min. de donde vivía) y me quiso acompañar... 

Durante el camino hizo el intento varias veces de cogerme la mano, tomarme por la cintura... me sentí acorralada con la pared. Otra vez más, no entendía nada. ¿Es que no significa nada el NO de una mujer? Me enfadé, él decía que no estaba haciendo nada malo. No estaba permitiendo mi espacio, no haciendo caso a mi petición de ir despacio. Él la emprendió conmigo llamándome "cría". A 10 minutos de mi casa había una boca de metro, le dije que no quería que me acompañara más y que se fuera. Nos despedimos con dos besos, que por supuesto intentó darme en la boca... Sentí miedo por si me perseguía. Me sentí violada por quien no respetó mi límite. Me sentí humillada.

Cuando llegué a casa solté a mi pequeña mascota en la cocina como siempre y rompí a llorar en el suelo. Ese pequeño bichejo que habitualmente me mordía aunque jugando, ese día lamió mis lágrimas. Y fue mi único consuelo...

sábado, 21 de agosto de 2010

Mi camino hasta aquí (II)

Me había siempre enamorado de amigos, imposible de conocidos esporádicos, para mi tenía siempre que haber una conexión más de confianza. Y en todas esas ocasiones siempre había recibido negativas.
Comencé por tener mucha vida en cuanto a las páginas de contactos se refiere, match, meetic, tablones varios, etc. en los que compartía mi perfil, contactaba con gente. Debido a mis dimensiones amplias y curvas muchos de estos contactos eran sudamericanos, africanos y marroquíes, porque tienen un concepto un poco diferente de la belleza por su cultura, sobre todo los últimos. Conocí a muchos, con alguno incluso iniciaba relación que luego estaba cargada de mentiras o iban tan rápido que no me daba tiempo a enamorarme, y sólo quería huir despavorida. Los contactos españoles rara vez pasaban de una amistad, y cuando pasaban de eso era para desaparecer de repente o para querer solo sexo. Y mira, para eso ya podía yo servirme sola!

Frente a todo esto, hubo un chico por el que estuve perdidamente enamorada... Me declaré para liberarme, aun sabiendo que tenía novia. Pasó... y pasó... y apareció otro de la nada, con el mismo nombre (para recochineo) y me sucedió igual. La diferencia es que todo era tan irracional... una amistad por internet, charlas muy subidas de todo, pero no había cojones para quedar a conocerse por su parte pese a que sentíamos lo mismo el uno por el otro. Yo no entendía nada...

Por el lado femenino, tuve dos amistades con chicas intensísimas y ambas acabaron quemadas con el tiempo. Hoy aún me pregunto si todo eso que sentía era algo más... aunque en ningún momento yo tuve atracción sexual, la relación era tan fuerte que parecíamos una pareja: cartas/mails, horas de conversación, declaraciones de sincero amor... Y siempre quedaba igual... "Tak eres demasiado intensa". Y yo no entendía nada... ¿Qué malo hay en vivir intensamente?

Dejé todo a un lado, mis contactos fueron disminuyendo y me metí en la búsqueda de mi misma. Me centré en lo que me proporcionaba mayor felicidad en ese momento: la meditación, el senderismo, el yoga, el reiki, el crecimiento personal en general y conocer gente afín.

Y por fin, me independicé.

jueves, 19 de agosto de 2010

Mi camino hasta aquí (I)

Siempre me sentí diferente al resto, veía que todo mi alrededor se movía por las aparencias, se vestía por las apariencias... Y no quería participar de todo eso. Así que pase mi infancia y mi adolescencia (hasta los 17 años aprox.) fundamentalmente sola. Me enganchaba a todo lo que tuviera un aspecto creativo: música, dibujo, escritura, montaje de aparatos, puzzles. No había nada que no me despertara la curiosidad, mi habitación era mi mundo.

Nunca me he considerado una mujer como las demás. Mi madre utilizaba frecuentemente la palabra "marimacho"... con todo lo que ello conlleva, porque mi prenda favorita eran unos vaqueros, con una camiseta y unas botas. También decía cosas como "te vas a salir por los lados de la cama". Grandes frases directas al corazón. A romperlo, cuando eres una pequeñaja. La verdad es que la relación familiar de siempre ha sido un caos (por denominarla de alguna forma).

No me gustaba nada, como las niñas se ponían en corrillo a criticar y hablar de fulanito y menganita. Me decían que era muy "trascendental", así que no encajaba en ningún lado. Odiaba ir de compras (ahora no tanto, jeje), sobretodo porque no encontraba ropa para mi talla, afortunadamente eso ha ido cambiando. No me gustan nada los tacones y el maltrato al cuerpo que en general le hacemos. Siento una gran conexión con la naturaleza, y desde que llevo una alimentación macrobiótica, hara un año, esa conexión se ha acrecentado.