Me había siempre enamorado de amigos, imposible de conocidos esporádicos, para mi tenía siempre que haber una conexión más de confianza. Y en todas esas ocasiones siempre había recibido negativas.
Comencé por tener mucha vida en cuanto a las páginas de contactos se refiere, match, meetic, tablones varios, etc. en los que compartía mi perfil, contactaba con gente. Debido a mis dimensiones amplias y curvas muchos de estos contactos eran sudamericanos, africanos y marroquíes, porque tienen un concepto un poco diferente de la belleza por su cultura, sobre todo los últimos. Conocí a muchos, con alguno incluso iniciaba relación que luego estaba cargada de mentiras o iban tan rápido que no me daba tiempo a enamorarme, y sólo quería huir despavorida. Los contactos españoles rara vez pasaban de una amistad, y cuando pasaban de eso era para desaparecer de repente o para querer solo sexo. Y mira, para eso ya podía yo servirme sola!
Frente a todo esto, hubo un chico por el que estuve perdidamente enamorada... Me declaré para liberarme, aun sabiendo que tenía novia. Pasó... y pasó... y apareció otro de la nada, con el mismo nombre (para recochineo) y me sucedió igual. La diferencia es que todo era tan irracional... una amistad por internet, charlas muy subidas de todo, pero no había cojones para quedar a conocerse por su parte pese a que sentíamos lo mismo el uno por el otro. Yo no entendía nada...
Por el lado femenino, tuve dos amistades con chicas intensísimas y ambas acabaron quemadas con el tiempo. Hoy aún me pregunto si todo eso que sentía era algo más... aunque en ningún momento yo tuve atracción sexual, la relación era tan fuerte que parecíamos una pareja: cartas/mails, horas de conversación, declaraciones de sincero amor... Y siempre quedaba igual... "Tak eres demasiado intensa". Y yo no entendía nada... ¿Qué malo hay en vivir intensamente?
Dejé todo a un lado, mis contactos fueron disminuyendo y me metí en la búsqueda de mi misma. Me centré en lo que me proporcionaba mayor felicidad en ese momento: la meditación, el senderismo, el yoga, el reiki, el crecimiento personal en general y conocer gente afín.
Y por fin, me independicé.
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